Entre tantas cosas que caracterizan nuestra época sin duda alguna que la lucha social se encuentra dentro de un top ten ineludible, un especie de Andy Roddick que siempre oscila entre los primeros 10 pero no llega al puesto 1 ni por equivocación.
Lucha por equidad, por derechos, reclamando justicia, es esa la empresa emprendida por Evaristo Suarez desde hace décadas.
Este pensador venido a menos originario del barrio de la Paternal asi nombrado no tiene repercusion alguna, pero su seudónimo es conocido, temido y hasta incluso letal en el mundo artístico, sobre todo en la actuación.
Todo aquel que desarrolle o haya desarrollado su costado artístico conoce su historia, muy mentada entre los estudiantes de teatro avanzados cuyos sueños aun permanecen intáctos debido a este martir de la actuación.
La calidad en decadencia de algunos actores que vemos en la pantalla grande es meramente intencional, si amigos, es un plan desarrollado cuidadosamente por Evaristo Suarez, emprendiendo una lucha por los derechos del actor, la igualdad de oportunidades y salarios que permitan comprar algo más que unas simples polentas con pajarito.
Cuenta la leyenda que la primera vez sucedio en vivo, en un teatrito de mala muerte en Parque Patricios, donde no contento con el catering de la obra (él había pedido Uvita con salamines y le trajeron Santa Ana con queso Magro) el interprete paternalense decidio parar la renombrada obra "Con esos Melones para que queres un Pomelo" en plena escenificación para comenzar a leer in situ el tratado del actor.
El público quedó estupefacto ante dicha manifestación por parte de Suarez, quien ante el silencio arrojo a la tribuna uno de sus zapatos impactando en la cabeza de un pelado y se retiro sin decir más.
Allí comenzó el mito, se dice que todo boicot actoral en la obra de cualquier autor no es mas que producto de una disconformidad o incumplimiento en el contrato laboral.
Su más reciente logró y notoriedad la consiguió a través de Juana Viale y su olvidable actuación en Mal Parida (dicho sea de paso, mas que Mal Parida, la novela se tenía que llamar bien cogida).
Se comentaba en los pasillos que el revolucionario de La Paternal y Viale se encontraban los martes y jueves cuando caía noche en un galpón de Chacarita, donde ella desplegaba su talento y el no hacía más que marcarla e incluso asotarla para que su trabajo no fuera bueno si no mas doloroso para la vista.
Quien haya transitado el camino del arte de alguna u otra manera conoce lo que cuesta, el esfuerzo que implica y la desigualdad de oportunidades existente, para todos ellos el Moyano de la Dramaturgia no cederá jamás su lucha, para todos aquellos que aun pretenden actuar, desplegarse y enriquecerse espiritualmente.
Por eso amigos, cuando vean un madera, no lo condenen, aplaudanlo, vivenlo, deseenle larga vida, sepán que es parte del gran plan de Evaristo Suarez, el Moyano de la Actuación.
Feliz Vida!