lunes, 31 de enero de 2011

Sobre la No Correspondencia

Lejos se encuentra el siguiente escrito de tratar acerca de los menesteres atravesados a diario por los honrosos empleados del servicio postal de su ciudad.
Lejos se encuentra el texto a continuación de provocar luz acerca de los terminos mas acertados a la hora de completar un telegrama.
Lejos se encuentra esta reflexión de intentar ayudar a verse menos vende humo a la hora de emprender la confeccion de una carta de amor, que tanto escasea en nuestros días.
Mucho menos que decir de poder dar luz sobre las relaciones humanas.
La no correspondencia es una sensación que atravesamos todos los seres humanos numerosas veces en nuestras vidas. El dolor que implica el volcar tanto por tan poco hace dar la sensación, muchas veces, de querer pagar 100 Dolares por un caramelo.
Pensamos que es irresistible la oferta que realizamos, puesto que nunca más pura y transparente es la acción de exponernos conociendo o creyendo conocer todo aquello que estamos dispuestos a entregar y dar.
Resulta poco racional la comprensión del motivo de un rechazo, sobre todo con tanto nabo/a dando vuelta por la vida, pero ete aquí que el receptor del sincericidio, incomprensiblemente elige hacer oidos sordos a una propuesta que suena y resuena a todo vapor.
Al escribir estas líneas se me vino a la cabeza la idea de entender el mundo mismo, haciendo un reduccionismo a las relaciones humanas, como una cadena de no correspondencias.
Es sabido, el marketing me apaña, que siempre se desea lo que no se tiene, y tanto viendo la tele Led 3D como en el amor se sabe que es así.
Sosteniendome de la linea anterior, me permito inferir que vamos a querer lo que no tenemos, aquello que nos cueste más, en detrimento de lo que quizá sea maravilloso, pero demasiado accesible para nuestro gusto.
Entonces querido lector, estaríamos entrando en círculo vicioso constante y sonante, puesto que al pretender enfáticamente a una persona (caniche toy, oveja o botella de sidra, no es el fin de este escrito emitir juicio sobre gustos) nos ponemos al alcance de la mano, ergo accesibles, ergo pierde gracia.
A su vez la persona a la cual realizamos todo tipo agasajo y confesiones, tendrá alguien a quien le estará echando el ojo hace rato, pero obteniendo igual resultado que nosotros hacia este fulano/a.
Amigos, me atrevería a decir que estamos en medio de una rueda que fue arrojada de Avenida Colon en sentido al centro (en Mar del Plata, Argentina, noten lo empinado de la pendiente haciendo click aqui), que gira cada mas rápido y no piensa detenerse.
Poco queda por hacer más que comprender que quizá el mundo funcione de esta manera, pero no seamos ingenuos, apostemos a la inducción por sobre la deducción y veremos que en el fondo un romántico tenia razón.

Feliz Vida.