La vida no es tan sencilla ni tan compleja como se la pinta, la vida es eso, vida, y las complejidades que otorgamos a determinadas cuestiones corren por una delgada linea entre el masoquismo y la necesidad de sazonarla un poco.
Tenemos la tendencia a completar situaciones comunicacionales inconclusas y no siempre de la mejor manera, y es ahí donde todo se enreda, ¿por qué pensamos por el otro? ¿No es acaso la otra persona un ente autónomo con capacidad de raciocinio propia? Aparte somos tan genios que atinamos a lo peor. Viste que si te suena el celular tipo 4 de la mañana día de semana, lo primero que pensás es quien se murió, hasta que te fijas resultó ser que la empresa de telefonía se le ocurrió regalarte carga doble.
Resulta este escrito un cadáver exquisito más que una crónica cotidiana, pero es mi ser el que hoy habla y se comunica con ustedes, si tienen alguna duda al respecto de los motivos que me llevaron a esto, no piensen por mi, sencillamente pregunten.
Feliz Vida!
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