lunes, 24 de octubre de 2011

Sobre los Mecanismos de Defensa

No esperen encontrar en este apartado ningún tipo de charla debate acerca de la conveniencia de jugar con linea de 3 en el fondo, o sobre las ventajas en la posesión de la pelota al aplicar un doble cinco.
Mucho menos voy a tratar de echar luz sobre la manera en la que grandes emperadores como Napoleón o Carlomagno construyeron su imperio en base a grandes estratagemas militares. Si tal vez pueda citar la historia del Caballo de Troya como disparador de la idea que quiero desarrollar. No creo conveniente desarrollar un relato por todos conocido, pero si les pido que se queden con esa imagen, lo sucedido en aquel entonces.
Nuestro ser hoy esta constituido por un conjunto de experiencias anteriores, que nos marcan, nos condicionan y nos llevan a ser quien somos hoy día. Sin temor a equivocarme, a medida que pasa el tiempo mayores son las marcas y las experiencias vividas, como todos sabemos, si bien el poder del amor es fuerte, son aquellas experiencias nefastas las que mas nos marcan y nos llevan a ejecutar determinados mecanismos de defensa a fin de salvaguardarnos de los menesteres cotidianos. Esto se lleva acabo mayormente con las cuestiones relaciones.
Todos de alguna manera utilizamos una coraza, un mecanismo de defensa que nos permite protegernos, algunos utilizan el humor, otros la no demostratividad (creo que acabo de inventar una palabra) y otros sencillamente se sacan una cuenta de Twitter.
Es en ese momento en donde nos sentimos Troya, impenetrables, tenemos todo bajo control. Vemos los intentos fallidos desde diferentes flancos y eso es lo que nos hace creer que todo sigue su curso como debe ser, estando a salvo.Funcionamos así, la vida nos lleva a eso.
Lo siguiente que voy a enunciar es una pregunta que para mi no tiene respuesta, simplemente lo dejo a criterio de cada uno de ustedes.
¿Cuánto queremos un día despertar y encontrarnos con un Caballo de Troya en nuestras vidas? Esto referido sencillamente a que algo o alguien traspase las barreras que nosotros mismos interponemos. Si nos preguntamos conscientemente esto, la respuesta es definitivamente nunca, pero en el fondo, todos, hasta los mas duros, no somos más que unos tiernos esperando recibir el impacto nuevamente.
Como, cuando, donde, por que se sucederá... Si tuviera respuesta a todo eso no estaría escribiendo un Blog, me encontraría prediciendo el destino de la gente y jugando diez pesitos al 84 en Montevideo que según mi supuesta bola de cristal es el que sale o sale.

Feliz Vida!

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